
´Norma´ se traslada a la Petra jordana en el Principal
José Miguel Pérez Sierra y Alexander Herold dirigen la ópera de Bellini, con escenografía de Teresa Matas
MATEU CUART. PALMA. Tras el estreno de la
ópera de Puccini Madama Butterfly, el Teatre
Principal vuelve a la carga con Norma, la obra de
Vincenzo Bellini, con libreto de Felice Romani, en
la que se narra la historia de una sacerdotisa
que, pese a sus votos de castidad, mantiene
un idilio con el gobernador romano Pollione y
que, por ello, trata de impedir la rebelión contra
la ciudad eterna, por más que sólo logra que
aquel se rinda ante los encantos de otra
sacerdotisa, Adalgisa, desatándose así un
drama que concluye con una unión para la
eternidad de la protagonista y el gobernador.
En esta producción del Teatre Principal, una
cuidada puesta en escena orquestada por
Alexander Herold se une al consabido tándem
entre canto y dramaturgia. "Quiero que sea
una ópera monumental", señaló Herold, quien
alabó un reparto, encabezado por la soprano Maria Pia Piscitelli, en el papel de Norma, y compuesto también por Alberto Cupido (Pollione), Geraldine Chauvet (Adalgisa), los españoles Felipe Bou (Oroveso) y Marco Colombo (Flavio) y la mallorquina Sandra Galiano (Clotilde), junto a los coros de la Fundació Teatre Principal y a la Orquestra Simfònica de Balears, al que tachó de excelso. "En diez años la gente se va a preguntar cómo hemos podido reunir un cartel así", aventuró Herold, aunque la soprano se mostró mucho más modesta. "Norma tiene una vocalidad imposible, con agudos y sobreagudos muy potentes y siempre con un gran dramatismo", decía la italiana, quien definió la obra como "la quintaesencia del bel canto".
Además, Pia Piscitelli destacó la "universalidad" de su personaje. "Es alguien que no tiene tiempo y que tiene que dar una doble imagen, una pública, de alguien con gran carisma y personalidad, y una privada, de la mujer y madre con un amor secreto por un hombre, y que quiere matar a sus hijos para dañar a quien la traicionó".
"Lo único que la diferencia de una telenovela es la música de Bellini", apostilló Herold, quien, para conseguir la espectacularidad deseada, se ha permitido la licencia de "trasladar la acción de la Galia a Petra, en Jordania", atraído por su monumentalidad. "Nunca he visto una Norma que me convenza", se justificó Herold, quien dijo que lo había hecho pensando solamente en el beneficio de la obra. "Además, al texto no le hemos tocado ni una coma", abundó. El director musical, José Miguel Pérez Sierra, por su parte, dijo que el motivo que llevó a Bellini a escoger el emplazamiento fue la opresión romana, con lo que Petra también se aviene. Por su parte, el español Felipe Bou dijo que la dicotomía "entre el tradicionalismo y el revisionismo" se resuelve con el parámetro de la calidad, único rasero con el que se debe medir el resultado. En relación a la vocalidad, y en la misma línea que la soprano, Bou definió su papel como el de "un bajo bastante agudo que exige mucha depuración técnica".
En lo que respecta a la escenografía, esta ha corrido a cargo de la artista catalana Teresa Matas, que ha apostado por una contribución "en su lenguaje" pero tratando de acercase al sentido de la obra y de "no molestar" a sus intérpretes, basada en la austeridad y con unas tonalidades que se mueven entre el blanco y el negro y el rojo, complementándose con un vestuario creado para la ocasión por Maria Miró.
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