Pradera presentó al autor de ´Madama Butterfly´.  Foto: Sebastià Llompart

´Giacomo Puccini fue un cazador de patos, libretos y mujeres´

Máximo Pradera descubrió ayer en el Teatre Principal
la faceta seductora del autor de la ópera ´Madama
Butterfly´

MATEU CUART. PALMA. Dispuesto a quitar la máscara
al autor de Madama Butterfly, el comunicador Máximo
Pradera ofreció ayer por la tarde en el Teatre Principal,
con el telón bajado por deseo expreso del teatro de
Módena, que les impidió hacerlo sobre el decorado, la
conferencia Puccini, el gran seductor, en la que dio a
conocer a un autor "cazador de patos, libretos y
mujeres" en la que fue la primera actividad de los
Amics de l´Òpera desde que el Principal abrió de nuevo
sus puertas al público.

"Me siento como un concejal de Cultura antes de cortar
la cinta", decía Pradera, haciendo gala de su conocida
faceta cómica, en la presentación de una conferencia en
la que iba a mostrar otra, la de aficionado al género
operístico como uno más de la música por la que siente
devoción cuando ofrece "libertad creativa" frente a los compositores "cada vez más autoritarios".

En la conferencia, el comunicador hizo un recorrido por la biografía de quien, dice, le recuerda "a Ken Follet, que decía en una entrevista que había dedicado años a descubrir lo que le gustaba a la gente". En la misma línea, Puccini, "en vez de echarle la culpa al público, cuidaba los montajes y buscaba que se le acercaran", lo que le obligó a "reformatear" una ópera que cosechó un fracaso en el día de su estreno y que ahora se encuentra "entre las tres más representadas del mundo", con sus melodías sonando con frecuencia en el cine. "Ninguna película es suficientemente apasionada si no hay un aria de Puccini", dijo Pradera sobre un autor, al que elogió su "gran manejo de la orquesta" y su acierto en la elección de los libretos, que se valía de la noche y el campo como refugios en los que componer; como formas de aislamiento que contrastaban con una faceta pública en la que se mostraba "muy sociable y compulsivo", seduciendo y abandonando mujeres en un ritual "casi donjuanesco".

Dos caras, la sociable y la introvertida, sin las cuales resulta imposible entender al autor de Madama Butterfly, "casi una historia de abuso a menores", según Pradera, en la que "la debilidad es el personaje masculino".

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27 / 04 / 2008
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