Alicia Moreno interpretó ´La Bohème´ de Puccini en las pruebas de acceso al centro musical.

Alicia Moreno estudiará un año con la que fue pianista de Pavarotti

La intérprete de la Capella Mallorquina ingresará en breve en el Centro Universale de Bel Canto sito en la ciudad de Módena

G. RODAS. PALMA. Alicia Moreno, pianista de la
Capella Mallorquina, ha superado las pruebas
de acceso que le permitirán estudiar durante
un año en el reputado Centro Universale del
Bel Canto (Cubec), en la ciudad italiana de
Vignola (Módena), donde recibirá clases de
afamadas figuras como la soprano Mirella Freni
o Paola Molinari, la pianista que durante cua-
renta años acompañó a Luciano Pavarotti.

"Ingresar en este centro supone un salto muy
importante en mi carrera", asegura una ra-
diante Moreno, quien para entrar en la citada
escuela tuvo que interpretar La Bohème de
Puccini, uno de sus compositores preferidos,
por "su sensibilidad especial" y su "carga
emocional", apunta la intérprete, una de las
siete elegidas por el Cubec.

Moreno, acompañante de cantantes de ópera,
se ha ganado la confianza de Molinari, a quien ha sustituído recientemente durante unos días en la escuela de Bolonia de Claudio Abbado, uno de los grandes directores de orquesta de este siglo, después de que la veterana pianista se pusiera enferma. "He recibido muy buenos comentarios y Molinari me ha comentado que tengo muy buenas manos, que seré una gran pianista y que ve en mí pura vocación".

La pianista, formada en Barcelona con Ángel Soler, empezó "relativamente tarde", a los diez años -ahora suma 31-, aunque sabe que se enfrenta a una "carrera muy larga" que nada tiene que ver con la de los cantantes, "más limitada". Reconoce que todavía le queda "mucho por aprender" y que es una "recién nacida en este mundo, en el que uno podría vivir tres veces y nunca sabría del todo el repertorio lírico".

La intérprete no olvida a su hermano José María, director de la Capella Mallorquina, el hombre que le empujó a estudiar piano, junto a Lourdes Cortés, su primera maestra de una profesión, la de pianista acompañante, a la que "uno llega bien por pánico escénico bien por no poder ser pianista concertista. En mi caso fue por vocación absoluta", aclara.

"Siendo pianista acompañante sabes que siempre quedarás en un segundo plano. Por eso tienes que amar el canto, vivir la lírica", añade.

Apasionada de Plácido Domingo, asegura no tener héroes musicales, aunque reconoce que Pavarotti "ha hecho historia. Nadie podrá sustituirle. Era único, como Callas. Un icono que vivió la época de oro de la lírica".

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13 / 10 / 2007
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