
Francisco Bosch, ayer en su casa de Esporles, donde prepara su participación en el homenaje que recibirá el próximo mes de junio

Bosch en México con el joven Plácido Domingo y sus padres.
Bosch, un grande de la lírica
Francisco Bosch, uno de los cantantes más sobresalientes de la zarzuela, volverá a subir a un escenario el próximo 12 de junio con motivo del homenaje que se le brindará en el Auditòrium a sus 89 años
Francisco Bosch, uno de los grandes de la lírica española,
volverá a cantar el próximo 12 de junio en el Auditòrium de
Palma. Poco importa que vaya camino de los 90 años, su
voz sigue sonando con la misma magia que cuando triunfó
en todos los teatros de toda España y media Latino-
américa."Si yo no fuera cantante ya estaría muerto",
asegura este hombre que siempre ha demostrado un gran
amor por la música.
La zarzuela siempre estará en deuda con Bosch,
cuya voz, de barítono auténtico, de gran volumen y
con agudos casi de tenor, cautivó a miles de
amantes de este género hoy en decadencia y casi
total desaparición. "Es una vergüenza que se
pierda la zarzuela, pero resulta tan costoso
mantener montajes con coros y orquesta. Y encima
está la competencia del teatro y el cine", lamenta el
intérprete.
Bosch, que vivió la época dorada de la zarzuela,
entre 1920 y 1960, nació en Esporles el 24 de
agosto de 1917. Sus primeras lecciones musicales
las recibió en la iglesia parroquial. El padre Tugores
no se equivocó cuando, siendo él un niño, le dijo
tras la misa: "Tú serás cantante", y le dio un duro
Amadeo de plata. Una década después conocería
al barítono Marcos Redondo, hecho que determinó
su carrera artística. "Él me dio la alternativa artística,
en 1943, en el Teatre Líric. Recuerdo que no pasé
nada de nervios, al contrario, aquel día comí de
paella, hecha por mi prima, que me la hizo para que
tuviera fuerza", suelta con una carcajada.
Marcos Redondo, figura de la lírica, vio en él a su
sucesor, y tampoco se equivocó. Su nombre
empezó a sonar con fuerza por todos los teatros españoles y, en 1947, mientras interpretaba en Castellón La canción del olvido, fue reclamado desde México por Federico Moreno Torroba. Días después iniciaba una gira por Cuba, México, Nueva York y Miami, donde triunfó.
A su vuelta debutó en Madrid con La canción de la Huerta y, con el apoyo de la familia March, amplió estudios en Italia con el padre Martorell. "En el Teatre Principal de Palma -recuerda- canté por primera vez en 1951. El éxito fue tremendo. En un principio nos contrataron por diez días y acabamos ofreciendo hasta 25 funciones".
El barítono, que participó en el último espectáculo que se representó en el Líric antes de su derribo, siempre recordará este teatro como "uno de los mejores que había en España. Era redondo, como un circo, y cabían hasta mil personas. Era fantástico", afirma.
Actualmente, Francisco Bosch sigue entregado a su voz, como ha hecho durante toda su vida. "La verdad es que no entiendo cómo aún puedo cantar. Eso sí, me cuido. Cada día vocalizo una media hora".
En realidad, Bosch lleva cuidándose toda la vida. "Los hombres no se mueren, se matan", sentencia. Lo dice quien se define como "un mártir" y quien asegura que nunca ha tocado "ni el vino, ni el tabaco ni el cognac" y se ha mantenido muy alerta en "la vida sexual".
Don Manolito es una de las zarzuelas que cantará en el Auditòrium, con coro, el Capella Lauda de León, y orquesta, la del Teatro Lírico de Barcelona. "No lo hago por dinero, porque todo lo hice de joven. Me llena de orgullo que hayan contado conmigo", confiesa.
Los días 12 y 13 de junio, la zarzuela será la gran protagonista, con representaciones de La del manojo de rosas, en homenaje a Bosch, La canción del olvido, Katiuska y Los Gavilanes.