

Clásicos para principiantes
La Orquesta Simfònica Ciutat de Palma
ha reiniciado su larga tradición de con-
ciertos
didácticos en el Conservatorio,
con los que
acercan a los alumnos de
música a las
partituras de los grandes
clásicos
SABRINA VIDAL. PALMA.
¿Cómo suena una pintura o la música de un
baile? ¿Cuál es el sonido de la paz? Edmon
Colomer, director de la Orquesta Simfónica
Ciutat de Palma se lo explica a los alumnos
del programa Descobreix la Música amb la
Simfònica. 30 conciertos distribuidos en tres
trimestres, de los que se beneficiarán 15.000
escolares.
Hace unos diez años que el Conservatorio or-
ganiza clases didácticas de música. Ayer, la
sala de conciertos se llenaba del público más
pequeño y el más exigente, dispuesto a apren-
der de la inspiración de Mendelssohn. La
temporada 2004-2005 de conciertos de la
Orquesta Simfònica Ciutat de Palma para el
curso escolar, ha comenzado.
"Vengo a escuchar las canciones de estos hombres. Es la segunda vez y me gusta. Bueno, más o menos. Yo prefiero sólo la flauta", explica Steven Simon, de 9 años. Los más pequeños asistieron ayer a su primera lección práctica de música clásica. Los profesores les han dado las pautas para que ya sepan distinguir los instrumentos.
Desde la dirección, Edmon Colomer comparte la batuta con el micrófono en lo que asegura que es "un ejercicio malabarístico".
"Escucharéis algo que no habíais oído nunca". Así comienza la historia de un joven alemán de Hamburgo que en 1830 se dirigió hacia Italia. El país del sur, "tierra de sol y alegría" le inspiró la paz, el movimiento y la naturaleza o lo que es lo mismo, la Sinfonía Italiana de Mendelssohn en La Mayor.
Basándose en esta obra, Colomer obtiene la atención de los más pequeños. "La música está cargada de ejemplos pedagógicos, pero esta obra es un ejemplo muy luminoso", señala. Fracturando la pieza, el director explicó los movimientos de la música. Una melodía con ritmo y armonía culminó en el primer movimiento de la composición musical. Colomer desglosó la orquesta en sus diferentes instrumentos haciendo de la partitura un texto sencillo de leer. Desde lo alto, los niños simulan estar dirigiendo la orquesta. "Me ha gustado mucho pero no sé muy bien quien era ese Mendelssohn", decía Cristian Román, de ocho años, al salir.