«Los grandes teatros me tienen en cuenta y mi agenda está bastante llena hasta 2010»

El barítono Joan Pons, premio 'Balear del Mundo', actúa mañana en el Auditórium

FERNANDO MERINO

PALMA.- Acaba de ser distinguido como uno de los 'Baleares del Mundo' en la primera edición de unos premios organizados por este periódico. El reconocimiento en la categoría de Artes Escénicas y Música le llega tras 25 años de profesión y una sólida carrera internacional. Mañana, actúa y se encarga de la dirección artística de una gala contra la sordera a beneficio de la Fundación Clarós que tendrá lugar en el Auditórium.

P.- ¿Qué le supone ser reconocido uno de los Baleares del Año?

R.- Recibir reconocimientos siempre es una satisfacción, y si además lo es a nivel nacional, como uno de los Baleares del Mundo, puedes imaginarte cuanto me satisface. El jueves 16 recibí la llamada del presidente Jaume Matas para notificármelo. Llegaba de Japón, y el sábado, cuando me disponía a tomar el avión para La Coruña, precisamente con Joan Company, fue él quien me mostró el diario con el reportaje del premio. Estoy muy agradecido.

P.-Un reconocimiento, que además tiene ese doble sentido de ser símbolo de su gran proyección en el mundo.

R.- En profesiones como la mía nuestra casa es el mundo, viajando de una parte a otra. Después de participar en la gala del 23 de agosto en el Castillo de Bellver, me desplacé a Japón, y a continuación a La Coruña, donde estamos ensayando el estreno de Tosca. Luego me espera Nueva York, donde voy a interpretar los papeles de Amonasro y Tono en Aída y Pagliacci.

P.-El 2005 se cumplirá el cuarto de siglo de su debut en la Scala, una fecha, imagino, para usted de un significado especial.

R.- Sí, porque Falstaff me dio a conocer internacionalmente. Antes, había cantado en teatros de relieve, pero en aquel momento no me esperaba que me llamasen para abrir la temporada de la Scala, que coincide con el 7 de diciembre, festividad de San Ambrosio. No podía creérmelo cuando me ofrecieron el papel principal, el de Sir John Falstaff. Tenía 32 años, y debutar a las órdenes de Lorin Maazel, creo que fue una carta arriesgada para los organizadores. A partir de ahí, fue no parar, empezando con Pagliacci compartiendo cartel con Plácido Domingo dirigidos por Franco Zeffirelli. Este verano he coincidido de nuevo con Zeffirelli para la revisión de Madame Butterfly con motivo del centenario de su estreno en la Scala de Milán en febrero de 1903. La llevamos a Japón, y gustó tanto que ya piensan en traducirla.

P.-Volviendo al 2005, ¿piensa celebrarlo de algún modo?

R.- No he pensado en ello, y además dentro de nada podré celebrar los 25 años consecutivos en el Metropolitan de Nueva York. Allí debuté en enero de 1983, y nunca han dejado de llamarme. Con ellos también he viajado por el mundo como artista invitado. No pertenezco a la plantilla de ningún teatro, y gracias a Dios cuando los grandes teatros viajan me tienen en cuenta. Tengo la agenda bastante llena hasta el 2010, y ese año precisamente volveré a hacer Falstaff, aunque para entonces no tendrán más remedio que maquillarme un poco porque estaré algo pasado de años.

P.- Usted siempre se ha mostrado abierto a la beneficencia, y en el caso de la Fundación Clarós su colaboración es estrecha.

R.- Siempre he estado abierto a los conciertos de beneficencia. Poco después de los atentados del 11 de marzo me llamaron para tomar parte en Madrid en un concierto homenaje a las víctimas de los atentados. Aunque en principio yo entendí que era benéfico, pero cuando me dijeron cuánto cobraba, les dije que no rebajaba mi caché. Porque una cosa es homenajear y otra muy distinta servir a un fin determinado. De haber sido concierto benéfico recaudando fondos para las víctimas lo habría hecho gratis.

En cuanto a mi colaboración con la Fundación Clarós, hace más de 25 años que conozco al doctor Pedro Clarós, y me ha salvado en diferentes funciones. Una vez, a principios de enero en Berlín, fechas en las que no encuentras un médico ni por casualidad, tuve una urgencia, y le llamé. Cogió el avión, y estuvo a mi lado para que pudiera continuar con Simon Bocanegra. La recuperación no era completa, y no dudó en acompañarme de Berlín a Madrid para que pudiera participar en la gala con motivo de la presidencia española de turno en la Unión Europea, cuando la asumió Felipe González.

P.-¿Algún proyecto inmediato?

R.- El más inmediato es interpretar el papel de barítono en la ópera de Riccardo Zandonai, Francesca da Rimini, que nunca he hecho. El estreno se ha previsto para el año 2006. De inmediato el 3 de octubre estaré en el Metropolitan de Nueva York, y el 15 de noviembre regresaré a España, por poco tiempo, ya que el día 18 debo iniciar los ensayos de Nabucco en Viena.

 

23 /09 / 2004
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